La belleza es lo primero. Y el Nuevo Musa me complace rápidamente con cada una de sus líneas. Me convence con los detalles cromados. Me conquista con cada detalle. Elegante en la parte delantera, con su nueva calandra. Cuando desfila, corta la respiración, descubriendo una parte trasera totalmente rediseñada. En el Nuevo Musa, la belleza se traduce en estilo. Y es un estilo inimitable. El suyo. El mío.
Una ventana al cielo: el techo practicable, panorámico, con dos paneles acristalados y dos cortinas parasol de desplazamiento independiente, ilumina mi viaje. Mis sueños no tienen fronteras, mis deseos no tienen límites. El techo Gran Luce libera mis pensamientos, llevándolos hacia arriba.